Sor Juana Inés de la Cruz, la primera feminista en América

En opinión de Carlos Iván Arenas Ángeles

Sor Juana Inés de la Cruz, la primera feminista en América

Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, más conocida como sor Juana Inés de la Cruz, es considerada la primera feminista de América. Mexicana hija ilegítima de una criolla Isabel Ramírez de Santillana y de un noble Pedro Manuel de Asbaje y Vargas Machuca.

Creció al lado de su madre y su abuelo que tenía una vasta biblioteca, donde se aficionó a los libros desde los tres años ya sabía leer y escribir, y leía sobre todo de teología, textos griegos y romanos clásicos. Escribió una loa eucarística (Forma poética de alabanza en donde se hace apología) a los ocho años.

Le gustaba mucho la metafísica, sabía el idioma azteca, latín y griego. Con una gran memoria, llegó a la adolescencia con enormes conocimientos de literatura y filosofía, aspecto que se consideraba muy llamativo en su época, sobre todo para una mujer.

Para adquirir más conocimiento, quería ir a la universidad, pero esta era exclusiva de los hombres. Por ello quiso hasta travestirse para poder estudiar. Su madre se opuso rotundamente. Como respuesta a esto, cuando no alcanzaba un objetivo de estudio, Juan Inés se cortaba un mechón de su hermosa cabellera.

En 1691 se vio involucrada en una disputa teológica a raíz de una crítica privada que realizó sobre un sermón del predicador Antonio Vieira. Fue publicada por el obispo de Puebla, Manuel Fernández de Santa Cruz, bajo el título de Carta atenagórica. Él la prologó con el seudónimo de Sor Filotea, recomendando a Sor Juana que dejara de dedicarse a las «humanas letras» y se dedicase en cambio a las divinas.

Esto provocó la reacción de la poetisa a través del escrito “Respuesta a Sor Filotea de la Cruz”, donde hace una clara expresión de sus convicciones del derecho de las mujeres a expresarse con toda libertad. Esto generó consecuencias negativas, pues posteriormente debió renunciar a su biblioteca, integrada por aproximadamente 4.000 volúmenes.

Sus obras iban de lo profano a lo religioso, escribe versos que para la época, y más para una monja, iban al límite de lo «escandaloso»: conjugaba la teología y el racionalismo, fe y razón canalizándolos en un solo pensamiento.

Defendió hasta sus últimos días la paridad de los sexos, se puede ver claramente en su obra “Redondillas”. Y criticó explícitamente el sexismo en “Hombres necios”. «Respuesta a Sor Filotea de la Cruz» es una clara defensa de los derechos de la educación en la mujer, de la posibilidad de ser mujer y también intelectual o erudita.

Respetuosamente.

Carlos Iván Arenas Ángeles.

Magistrado y Director de la Escuela Judicial TSJ Morelos.