Serpientes y escaleras - La elección que viene

En opinión de Eolo Pacheco

Serpientes y escaleras - La elección que viene

La carrera por la sucesión en Morelos empieza después del diez de abril

 

La elección que viene

Aunque los resultados de la contienda electoral del 2024 en Morelos pueden ser similares a los del 2018, el proceso será diferente. En la siguiente boleta electoral no estará Andrés Manuel López Obrador y aunque el Movimiento de Regeneración Nacional encabezará las preferencias electorales, el perfil y capital político de los candidatos será determinante para que se concrete la victoria en las urnas. En Morelos hay varios personajes decididos a buscar la nominación a la gubernatura y otros deseosos de regresar a la vida pública. La elección que viene la ganarán quienes entiendan mejor y más rápido la forma como se desarrollará la competencia.

Muchas veces se ha analizado el perfil de los aspirantes a la gubernatura por Morena, porque ese partido goza de mejores condiciones para competir, tiene el mayor número de precandidatos y sobre todo, en la oposición no hay una sola figura con la rentabilidad electoral que se necesita para ganar una elección estatal.

Las figuras que podríamos ver en la boleta de gobernador en el 2024 están a la vista: Rabín Salazar sería el primero si la decisión es política y desde México se ordena que el subsecretario sea el abanderado. Margarita González Saravia si Morelos queda en una lógica de género y los partidos tienen que postular por ley a una mujer. Juan Ángel Flores o Rafael Reyes si la decisión deriva de una encuesta o de una consulta a la base. Juan Salgado Brito si el funcionario federal obtiene el respaldo federal y local necesario para participar. Y Víctor Mercado si el presidente de México entrega una vez más la candidatura a su amigo el gobernador.

Todos los personajes antes mencionados tendrán un rol que jugar en el siguiente proceso electoral, no importa quien encabece la fórmula electoral, porque salvo en el caso de los alcaldes de Jojutla y Jiutepec, el resto de los prospectos necesitan la estructura y rentabilidad que tienen Flores Bustamante y Reyes Reyes. Aquí es donde la historia se va escribiendo:

Si el panorama actual se mantiene así hasta mediados del próximo año, todos ellos estarán sentados en la mesa donde se tomará la decisión y participará en otros espacios; recordemos que en la elección del 2024 se elegirán también a los representantes al senado de la república, al congreso federal, al congreso local y a las presidencias municipales.

Juan Ángel Flores, Rafael Reyes y Margarita González Saravia pueden ser considerados como candidatos a la gubernatura, pero también podrían ocupar un escaño en el senado, porque Morena no volverá a postular a los mismos candidatos del 2018. En el caso de Rabín Salazar es complicado que lo ocupen en una posición distinta a la gubernatura, en todo caso lo incorporarían a la campaña nacional, pensando en que repita en una posición en el próximo gabinete federal. Juan Salgado tiene un espectro más amplio: lo pueden colocar en el congreso federal, en el local o dentro del gabinete estatal.

El caso de Víctor Mercado es similar al de Juan Salgado, pero su condición es diferente porque no forma parte de las filas de Morena y representaría los intereses del gobernador saliente. Cuauhtémoc Blanco necesita que alguien de su equipo y de su confianza continúe vigente en el organigrama político, alguien que vele por sus intereses, que lo cuide en el séptimo año y evite que las siguientes autoridades, sean quien sean, lo persigan con demasiada ferocidad.

Hasta ahora el futbolista no se ha dado cuenta de la importancia de actuar como gobernador y cuidar su futuro cuando aún tiene elementos para hacerlo; tener una o más figuras afines a su proyecto dentro del congreso local y federal o en cualquier parte del mapa de poder puede ser la diferencia entre que las acusaciones en su contra sean solo verbales o se conviertan en acciones jurídicas que lo obliguen a defenderse con abogados o que eventualmente le priven del sueño o de su libertad.

La elección del 2024 representará una lucha frontal entre los representantes de la Cuarta Transformación y los partidos de oposición; estratégicamente Cuauhtémoc Blanco debe observar y entender este escenario para acomodarse lo antes posible; explico: no es lo mismo ser aliado de la 4T desde un partido ajeno, como lo fue el futbolista en el 2018 desde el PES, que incorporarse formalmente a Morena y convertirse en un activo de la 4T. La amistad y apoyo del presidente al gobernador son la mejor razón para que de una vez por todas el jefe del ejecutivo de Morelos se incorpore oficialmente a las filas del Movimiento de Regeneración Nacional.

Si hace eso las cosas para él y para los representantes de Morena en Morelos serían más sencillas, porque aunque Cuauhtémoc Blanco no es militante de su partido, la percepción pública lo coloca en el bando del presidente y por ende, la estructura guinda tiene que aguantar las críticas y salir en su defensa. Si el gobernador se vuelve un miembro formal de Morena la defensa sería más lógica para todos. Pero regresemos a las candidaturas:

La posibilidad de que la candidatura presidencial de Morena recaiga en la figura de Claudia Sheinbaum puede tener un efecto político en Morelos, porque la futura candidata presidencial necesitará la ayuda de todos los abanderados de la 4T; la Ciudad de México es un bastión histórico de la izquierda mexicana, es el lugar en donde más se han invertido recursos públicos en favor de los sectores más vulnerables y ahora una de las entidades en donde el Movimiento de Regeneración Nacional está perdiendo más terreno político frente a sus opositores.

Si la jefa de gobierno compite por Morena, los candidatos a las gubernaturas del 2024 deberán ser figuras con una alta rentabilidad electoral, capaces de sumar votos a la bolsa federal y no figuras que traten de montarse en una ola obradorista que ya no estará tan vigente en ese momento. En ese escenario los candidatos más rentables son Juan Ángel Flores y Rafael Reyes.

Un elemento que no se puede pasar por alto en esta historia es Cuauhtémoc Blanco: es cierto que el gobernador de Morelos se encuentra sumamente desgastado en lo local, también que su imagen personal frente a los morelenses ha dejado de ser tan buena como cuando compitió en el 2018, pero también es claro para el presidente Andrés Manuel López Obrador el futbolista sigue siendo una figura reconocida a nivel nacional, muy querida en la capital del país y con el potencial para sumar muchos votos a la candidatura de Claudia Sheinbaum.

Este elemento permite advertir una cosa: si el jefe del ejecutivo morelense juega bien sus piezas, puede colocar a una o varias personas de su confianza en las boletas electorales del 2024 a cambio de poner su figura al servicio de la 4T; dada la cercanía del gobernador de Morelos con el presidente de México, queda claro que Cuauhtémoc Blanco tendrá capacidad de veto, y ahí la más perjudicada es la senadora Lucía Meza.

Hay muchos ángulos desde los cuales se puede analizar la próxima elección y los posibles candidatos de Morena; partiendo de las razones para definir la candidatura al gobierno del estado está la decisión política, que favorecería a Rabín Salazar o a Víctor Mercado, por género, en donde la única opción es Margarita González o por capital político, en donde los candidatos naturales son Juan Ángel Flores y Rafael Reyes.

El proceso electoral arranca formalmente en el 2024, pero la carrera por la sucesión inicia después del 10 de abril.

  • posdata

Los precandidatos del Movimiento de Regeneración Nacional a la gubernatura del 2024 están a la vista; todos tienen elementos en los cuales fincar sus aspiraciones y cuentan con el respaldo de un partido que encabeza las preferencias electorales.

Pero la política no es una ciencia exacta ni está libre de sorpresas: hoy Morena supera a sus adversarios y tiene a los mejores precandidatos, pero en dos años pueden pasar muchas cosas que modifiquen este escenario. Lo indispensable es que la oposición tenga al menos un candidato rentable con posibilidad de ganar.

En este momento el político de oposición más rentable en Morelos es el alcalde de Cuernavaca José Luis Urióstegui; su triunfo en el 2021 y la plataforma que le ofrece el gobierno de la capital resulta envidiable para cualquiera, pero al parecer el abogado no tiene interés de buscar la gubernatura, sino la reelección en el cargo.

Sin el edil en la mesa las opciones para la oposición se reducen sustancialmente, porque aunque hay muchos actores que quieren la candidatura, solo uno tendría elementos para ser un representante fuerte, con capacidad de unificar a la oposición y base social para dar la pelea: Francisco Sánchez.

Después de Agustín Alonso el diputado más votado de Morelos en la última elección es el exalcalde de Yecapixtla; Francisco Sánchez estuvo al frente de su ayuntamiento en dos ocasiones y en el 2021 no solo ganó su distrito, también impulsó a su hermano en la presidencia municipal. Hoy como titular de la mesa directiva de la cámara de diputados el panista tiene un foro que no puede desaprovechar, sobre todo si en su mente está la idea de competir por la gubernatura.

En el 2024 veremos dos bloques políticos compitiendo: el de la Cuarta Transformación, que encabezará Morena y en donde estará el Partido del Trabajo, Nueva Alianza, Encuentro Social y probablemente el Verde; y una alianza opositora que encabezará Acción Nacional, que contará con el PRI, Movimiento Ciudadano y alguno de los otros partidos pequeños. El Movimiento de Regeneración Nacional en Morelos ya tiene figuras de entre las cuales puede elegir, pero en la oposición no hay nadie con la rentabilidad e imagen necesarias, salvo Paco Sánchez.

El presidente de la mesa directiva de la cámara de diputados tiene todo para ser candidato a la gubernatura: lleva mano en el PAN, goza de buena fama pública, tiene base social, estructura electoral y una plataforma para proyectarse desde el congreso. Su reto es que la estabilidad legislativa no se rompa y los problemas internos dejen de marcar la agenda parlamentaria.

El diputado Sánchez debe ser prudente en los pasos que da: volverse una figura combativa ayuda a ganar reflectores, pero no es el mejor camino para posicionarse socialmente. La eventual caída en las preferencias de Morena pasa por el desempeño del gobernador Cuauhtémoc Blanco, pero ha quedado claro que la estrategia legislativa para desgastar al jefe del ejecutivo ha fallado y en lugar de mermar la imagen del futbolista ha causado un enorme desprestigio a la legislatura.

Si Francisco Sánchez quiere ser candidato a la gubernatura tiene que comenzar a actuar como tal; la posibilidad de que abandere una alianza opositora en Morelos está a la vista, no hay quien le haga sombra, pero debe entender que no es lo mismo ganar un distrito que ganar un estado.

  • nota

El alcalde José Luis Urióstegui anunció que ya existe una alternativa para subsanar el millonario adeudo del Sistema de Agua Potable de la ciudad con la CFE: dividir la deuda en tres partes entre el ayuntamiento, el gobierno del estado y la paraestatal.

Cuauhtémoc Blanco tiene disposición para ayudar, dice el presidente municipal al tiempo de exponer que los pasivos acumulados del Sapac superan los mil millones de pesos.

La idea es buena y la disposición del gobernador genera esperanzas de que el problema se resuelva; falta ver si la CFE absorbe una parte de los pasivos.

Por cierto ¿De dónde sacarán el gobierno estatal y el municipio los cien millones de pesos necesarios para atender este problema?

  • post it

Curiosidades de la política: por un lado el alcalde de Cuernavaca, la figura más emblemática de Acción Nacional en Morelos acude al gobernador para que le ayude a resolver el problema más grave y apremiante del municipio: el agua; la respuesta, dijo el alcalde, fue la disposición de Cuauhtémoc Blanco para saldar el adeudo del Sapac.

Por otro lado el bloque panista del congreso local encabeza una férrea oposición en contra del gobernador y permanentemente lanza dardos envenenados contra el jefe del ejecutivo, contra su equipo de gobierno y contra su familia.

“¡No me ayudes compadre!”

  • redes sociales

Un presidente municipal y un secretario del ayuntamiento indígena de Xoxocotla fueron ejecutados en dos meses; hoy la jefatura municipal está en manos de una figura repudiada por los trabajadores, el cuerpo edilicio y la comunidad.

Menudo problema hay en ese municipio.

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