Repaso - DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER EN PALMIRA

En opinión de Carlos Gallardo Sánchez

Repaso - DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER EN PALMIRA

El sábado anterior se realizó un acto conmemorativo en ocasión del Día Internacional de la Mujer, organizado por la Fundación Instituto Palmira, que preside la entusiasta y experimentada profesora Rosa Elena Hernández Meraza.

Al amparo de la frescura de un amplio espacio, debidamente acondicionado, ubicado frente a la casona que en su tiempo fue residencia del presidente Lázaro Cárdenas del Río y posteriormente lo ocuparon los respectivos directores de la entonces Escuela Normal Rural de Palmira y luego de algunos directores de la Escuela Secundaria Técnica 1, los asistentes atestiguaron otra manera de manifestar las demandas de equidad y justicia en favor del género femenino.

A la entrada de la Escuela Secundaria, pegados a los muros, se colocaron diversos carteles elaborados seguramente por las alumnas del plantel que aún labora con la modalidad de internado, porque muchas de esas jovencitas provienen de comunidades y hogares humildes. Tras esos trabajos se aprecia la labor formativa del personal directivo, docente y de apoyo, porque en su gran mayoría reflejaban una toma de conciencia de sus autoras, firmes en sus planteamientos y en sus exigencias, al tiempo en que cuidaron ser respetuosas del entorno.

Las palabras de bienvenida las pronunció la directora de la Escuela Técnica 1, profesora María Isabel Martínez Guerrero, quien se dirigió de manera particularmente sensible a las maestras egresadas de la Normal referida. Y el menaje que también dirigió a las muchachitas presentes. Se respiró e orgullo de ser palmireñas, sin duda.

A leguas se ve el trabajo docente comprometido y responsable, que sirvió de marco para presenciar el desarrollo de un programa muy bien estructurado. Desde luego, como los docentes saben hacerlo, el inicio fue excelente, con la participación de dos ejecutantes virtuosos, profesores también, uno violinista y el otro al piano.

Debe reconocerse el tesón de Rosa Elena Hernández Meraza para insistir, tocar puertas, solicitar audiencias, con el fin de rescatar ese espacio, particularmente el de la casona del ilustre ex presidente de México, y para ello tiene elaborado un interesante proyecto educativo y cultural, tanto para las adolescentes palmireñas como para el magisterio morelense en particular. Subyace en todo ello el respeto al valor patrimonial del inmueble histórico, del espacio todo en donde también funcionan otros centros educativos.

Otras profesoras comparten el mismo anhelo, como las bien recordadas Teresita Cantú Lagunas y Marina Aragón Celis. Son más, desde luego, afines en orgullo y sentido de pertenencia. En ese contexto se pronunciaron, repito, por la exigencia de su derecho a la no violencia y a compartir con los hombres, en igualdad de circunstancias y condiciones, las oportunidades para su desarrollo personal, pero también para aportar su cuota de capacidad en la construcción de una mejor sociedad.

Allí estuvieron como invitados, entre otros, los diputados federales Alejandro Mojica Toledo y José Guadalupe Ambrosio Gachuz. En particular Rosa Elena Hernández reconoció el apoyo y solidaridad del primero. No obstante, reconoció que los empeños de quienes integran la Fundación Instituto Pslmira no han fructificado. Es lamentable que en las instancias gubernamentales local y federal, todavía haya funcionarios zafios y palurdos que nada saben de la conservación de la memoria histórica de la educación en Morelos, ni de la importancia de preservarla.

Llamó la atención el interés de algunos invitados especiales por no desairar la invitación que se les hizo, de modo que al no poder asistir enviaron a sus representantes personales, quienes fueron mencionados por la maestra de ceremonias. Me parece que debió estar allí algún representante personal del director general del IEBEM.

Espero tener la oportunidad de que Rosa Elena Hernández Meraza me explique ampliamente sobre ese ambicioso proyecto educativo y cultural. Estoy convencido que la identidad del ser docente morelense debe alimentarse con la honra de estar en un ámbito donde se reconozca su labor, como creo que, en última instancia, es el propósito fundamental de la Fundación Instituto Palmira.

  • De refilón

La señora que atiende una pequeña tienda de abarrotes, casi frente a la Secundaria Técnica 1, aprovechando que fui a comprar una golosina, primero me preguntó cómo había estado la conmemoración de las mujeres palmireñas, y luego empezó a platicarme sus recuerdos como vecina del rumbo. Mujer honorable de la tercera edad, me narró cómo era antes la escuela cuando era Normal, cómo parecía un vergel y cómo iban a adquirir los productos que las internas de aquellos tiempos cultivaban. Esas actividades eran parte de sus estudios, me dijo. Arraigo es arraigo, reitero. Sólo que hay otros amnésicos y esos son los que no dimensión la importancia patrimonial de las escuelas.

E mail: profechon@hotmail.com