Congreso y gobiernos ¿corruptos y corruptores?

En opinión de José Román

Congreso y gobiernos ¿corruptos y corruptores?

 

Esta semana se ha estado jugando con la idea de un sueño del pueblo Morelense: Castigar a Graco y a parte de su equipo. Como siempre, de tiempo en tiempo mantienen entretenido al pueblo con la promesa de aplicar la ley en algo que se habló ampliamente respecto de ese hombre, su equipo y parte de su familia política, a los que nada les hará.

Son tiempos pre electorales y pocos vislumbran la mecánica perversa que en los tiempos recientes han empleado los señores del poder para comenzar hacer ruido y revivir una promesa que regularmente nunca cumplen: Hacer justicia, obtener votos, adquirir simpatías.

Precisamente es ahí donde comienza la corrupción. Prometer es parte del engaño que se somete al escrutinio del pueblo. Desde luego aprovechan que eso no empobrece, reditúa en las urnas, y la sociedad, ignorante y soñadora siempre se guía por las promesas fáciles y ligeras de por lo que se mira  imposible realización. Y es que el elector es también igualmente corrupto cuando vota por promesas falsas. Es corresponsable. Los políticos solo son el reflejo de la sociedad, son de alguna forma la creación natural engendrada por  el desarrollo de un pueblo que desde gobernantes hasta gobernados hacen de la corrupción de la mentira el deporte universal por excelencia. Nada nuevo, excepto que hemos estado formando generaciones de ciudadanos que miran natural lo que en esencia no debiera ser. Y mire usted, todos cojean:

El congreso es un lastre muy pesado que nos cuesta demasiado por su escasa productividad, generador de leyes que chocan contra la congruencia y contra la lógica, más producto de intereses de grupos que de intereses sociales. Las escasas leyes que generan, las hacen tan mal que regularmente terminan por desalentar la poca iniciativa ciudadana de hacer algo por méritos propios. Ejemplo de esto último, la ley de video vigilancia. Ni que decir que son los tribunales federales quienes tienen que corregir la plana de la falta deliberada de las bases y de los conceptos que rigen a la leyes, son por lo mismo leyes a modo, perversamente desalentadoras e incongruentes que desmotivan a los pocos ingenuos que se les ocurre cumplir con el valor ciudadano de cooperar con el gobierno. Al Congreso le falta voluntad para cumplir con su obligación.

El gobernador está la misma vereda y entre más ignorante tenemos a un mandatario, mejor. El último es claro ejemplo de esa ignorancia de no saber siquiera sumar a los delincuentes detenidos. Llegó al poder enarbolando como promesa principal el castigo a Graco, su antecesor. ¿Qué ha pasado en éstos dos años? ¡Nada!, nada trascendente, nada digno. Eso sí, aprendió rápido el camino, aprovechó su popularidad y el pueblo ingenuo lo eligió por popular, por deportista, no por capaz, no por sensato y visionario. Responde como gobernante todo lo que del centro le indican, incapaz de tomar y discutir iniciativas con los legisladores, nada de hacer esfuerzos para mejorar la seguridad, otra de sus promesas fallidas, con un titular (Guarneros) que es peor que Capella, infinitamente más malo. Mientras, los jóvenes mueren encadenados a una fatal realidad de sangre en las calles sin que haya autoridad (fiscalía) que investigue y castigue. Vivimos en una impunidad absoluta, inermes ante la delincuencia, inermes ante el gobierno que solo quiere más impuestos para satisfacer sus intereses y una voraz y abultada burocracia que solo sirve para consumir como ave de rapiña el poco dinero que le queda al ciudadano honrado. Los municipios, sabios sus presidentes en el aprendizaje, hacen lo propio del gobierno estatal, incapaces de hacerse autosuficientes, consumidores naturales, incapaces de reducir su burocracia, lastimosamente estiran la  mano y gritan al Congreso por más dinero.  No trabajan, sobrecargan de impuestos al pueblo, tal cual lo hace el estado. Son una sanguijuela más que chupa la sangre de los que con su trabajo y sudor se fletan todo el día trabajando para pagarles los impuestos y gravámenes cada más absurdos y costosos. Expiden reglamentos como diarrea.

El Tribunal Superior de Justica por lo mismo, penetrado por los intereses políticos, abiertamente se habla de corrupción, de nombramiento de jueces sin conocimiento de su función, de magistrados ajenos al interés legal y más ligado al interés político.

¿El pueblo? Esa gente poco a poco aprende y práctica, igualmente se hace corrupta, porque si no, fallece sumida en la miseria humana a lo que la arrastra su gobierno que lo carga de impuestos y reglamentitos absurdos. Esta es la raíz de una sociedad  descompuesta patrocinada y en estrecha colaboración por autoridades que practican la corrupción como forma y estilo de sobrevivir. ¿Quién puede con eso? ¡Nadie! ¿Ante ésta realidad, donde queda la función y la esencia de ser del gobierno? ¡En la basura!...